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Generación tras generación formando hombres de bien para la sociedad

12:00 hs. | 02 de Septiembre | Portada

Generación tras generación formando hombres de bien para la sociedad

En septiembre de 1956 un grupo de padres de familia -que en el ciclo escolar anterior abrieron un colegio para niñas  y un grupo de niños y niñas de kínder- impulsaron la fundación del Instituto Chapultepec, con el fin de proporcionar a sus hijos, una institución educativa que les ayudara en su propósito de formarlos humana, intelectual, cultural, religiosa, social y deportivamente, inspirados en una visión trascendente de la vida.

Hoy en día, 60 años después, con 52 generaciones de egresados celebramos con júbilo los frutos del trabajo arduo de muchos, así mismo reunimos a un grupo de ex alumnos de diferentes generaciones a compartir con nosotros un poco de lo mucho que les tocó vivir durante su etapa estudiantil. Con una mezcla de emociones recordaron algunas anécdotas.

Sergio Raúl Esquer Peiro

GENERACIÓN 13

¿Qué considera que fue lo más valioso que le dejó el Instituto?

“Me cuesta trabajo ubicar exactamente cual, pero considero que la formación académica que tuve es lo más importante; es una formación integral con valores y excelencia académica.

“De kínder a preparatoria estuve en el Instituto, lo que me abrió paso en la Universidad Panamericana, fui la séptima generación en Leyes, en la Ciudad de México; después realice la maestría en Administración, en el Tecnológico de Monterrey; actualmente mi actividad es agrícola, produzco frutas, hortalizas y granos, desde hace más de 25 años”.

¿Recuerda con cariño alguna anécdota de su época de estudiante?

“Una en especial fue una excursión que realizamos para abrir nuevas fronteras, solamente teníamos dos destinos y quisimos abrir una tercera, lo hicimos con un maestro, tres compañeros (Óscar Lelevier, Francisco Aragón y Alejandro Romero, médicos reconocidos) y yo.

“Nos fuimos pensando que el maestro sabía a dónde íbamos, llegamos en avioneta a Durango, espantando gallinas y perros en la pista, hasta incursionar a todos los peligros de la sierra; el maestro no tenía idea de nada y le dijimos ‘¿Qué, no conoce?’ Y nos responde ‘¡No!, ¿Qué no venimos a explorar y abrir nuevos destinos para el Instituto?’... esa fue una gran aventura”.

¿Sigue reuniéndose con sus compañeros de generación?

“Ese es un punto muy importante, a esta edad y después de varias generaciones, te das cuenta de la comunidad que ha formado el Instituto, muchos compañeros de trabajo de otras escuelas me comentan lo impresionante que es ver la unión que tenemos todos los egresados chapules”.

Manuel Arturo Acosta Alfaro

GENERACIÓN 19

¿Qué considera que fue lo más valioso que le dejó el Instituto?

“Disciplina. Los maestros nos imponían mucha disciplina, se reflejaba la autoridad en ello y sabíamos que teníamos que llevar ciertas reglas. Siempre nos solicitaban hacer nuestro mayor esfuerzo en todo, creo que eso me queda en el recuerdo”.

¿Recuerda con cariño alguna anécdota de su época de estudiante?

“Enrique Gamboa Morgan, fue mi primer maestro y quien me enseñó a escribir, en aquella época te exigían que escribieras con la derecha y yo soy zurdo, por lo que me puse de meta demostrarles que era mejor haciendo las cosas con la mano izquierda. Hasta la fecha mis compañeros de generación me recuerdan por el de la letra bonita a pesar de ser zurdo y doctor. También recuerdo que me decían ‘virus’, porque virus es el ser vivo más pequeño que existe y yo era el más pequeño de mi generación tenía amigos muy altos como José Manuel de las Rivas, José Luis López Castro, Alberto Ayala y Juan Carlos Estrada.

“Una anécdota que recuerdo con cariño, fue un viaje de padre e hijo a Xaltepec, yo tenía mucha ilusión de ir pero mi papá tenía muchas responsabilidades como pediatra y luego tuvo un percance, jugando fútbol se lesionó un tobillo y andaba con bastón… me dijo ‘ve tu solo, ya está el viaje y tienes la ilusión de conocer, quiero que vayas’, pues me fui algo triste porque era mi oportunidad de convivir con él. Ya estando en Xaltepec al término de una de las meditaciones se acercan a mi unos directivos y me dicen ‘allá en la casa está un señor de bastón’, yo no sabía de qué me estaban hablando, pensé que se trataba de alguna representación de Jesús y me dijo ‘vamos a que lo veas’, y que era mi papá. Creo que fue el único viaje que compartimos y lo disfruté muchísimo, me queda marcado para siempre en mi vida, porque lo tuve  para mi solito, en mi espacio y en mi viaje”.

Reuniones de generación

“Tenemos 25 años reuniéndonos cada jueves, cada semana uno de nosotros es el anfitrión, platicamos de todo, anécdotas, encuentros sociales, políticos, cultuales y además brindamos por compañeros de generación que se nos han adelantado en el camino, entre ellos: Ricardo Urquia, Carlos Acosta, César de Saracho, Gustavo Adolfo Angulo y Roberto Soto.

“El año pasado nos reunimos como el 90 por ciento de la generación e invitamos a autoridades del Instituto, el propósito es realizar este encuentro masivo cada año y para este 2016 ya lo tenemos programado del 18 al 20 de noviembre”.

Toda una familia Chapule

“Todos mis hermanos Acosta Alfaro somos egresados del Chapule, cursamos desde kínder hasta la preparatoria. Ahora mis hijos son Chapule también”.

Marco Esteban Ojeda Elías

GENERACIÓN 19

¿Qué considera que fue lo más valioso que le dejó el Instituto?

“La formación, la excelencia académica y el compañerismo que se logra dentro del grupo. Me sirvió mucho la formación integral que recibí, la parte humana, la espiritual y la académica, eso me ha ayudado en mi desarrollo profesional y en el entendimiento del factor humano.

¿Recuerda con cariño alguna anécdota de su época de estudiante?

“Recuerdo mucho mis charlas con Fabio González, en aquel entonces era el Director de Preparatoria, que en retrospectiva me doy cuenta de la importancia que le dan los directivos a cada uno de sus estudiantes, porque un chamaco de 16 años teniendo conversaciones de horas con un directivo, el prestarse a acompañarte, bromear… ese tiempo en individual que se invierte a cada uno, una educación individualizada sin importar la edad que tenga los alumnos”.

¿Sus hijos son Chapule?

“Sí en nivel preparatoria, creo que ahora como padre de familia veo  que eso que viví, la educación diferenciada, individualizada, personalizada y dignificada hacia la persona, sigue existiendo pero ahora reforzado con la exigencia de estos días que es tener un sistema de inglés completo, una academia deportiva de alto rendimiento, continúan manteniendo su esencia pero adaptado a la globalización… me gusta más todavía”.

Arturo Ramos Ortiz

GENERACIÓN 25

¿Qué considera que fue lo más valioso que le dejó el Instituto?

“Como alumno lo más valioso es la formación que la Institución genera; muy importante los valores, el respeto, la familia, todo eso que el Instituto Chapultepec nos brinda, es la diferencia con otras instituciones.

“El compañerismo es muy primordial, el fomento a la familia, a tu vida personal eso hace la diferencia porque en cuestiones empresariales uno continua fomentando la fe en los negocios”.

¿Recuerda con cariño alguna anécdota de su época de estudiante?

“Hay muchas que me quedo con ellas… más que anécdotas es el día a día, el venir a esta institución, una escuela de varones de ahí el compañerismo, las complicidades, las travesuras, el convivir con los maestros y ahora que soy padre de familia, el seguir viéndolos como maestros de mis hijos es algo muy bonito”.

¿Continúan reuniéndose los de su generación?

“Todos los años en diciembre se hace una reunión, donde se invita a todos los que han pasado por las generaciones. Aparte nos seguimos frecuentado y ya hasta algunos nos hicimos compadres”.

Jaime Menchaca Valenzuela

GENERACIÓN 27

¿Qué considera que fue lo más valioso que le dejó el Instituto?

“La dedicación al estudio, recuerdo muy bien la exigencia de los maestros por conseguir buenas calificaciones y el aprendizaje que me sirvió mucho para llevar una buena universidad. Recuerdo muy bien los valores que nos inculcaban que me han servido para mi vida personal.

“Hoy en día soy Ingeniero Industrial, trabajo para un grupo gasolinero de aquí de la región”.

¿Recuerda con cariño alguna anécdota de su época de estudiante?

“Las excursiones cuando salíamos con los maestros ya de manera informal, era donde convivíamos, tanto en las playas como en la sierra o en los campos. Las convivencias que teníamos con los amigos, sin papás, solos, es donde se formaron las amistades que hoy perduran”.

¿Se sigue reuniendo con sus amigos de generación?

“Si, nos reunimos regularmente los que vivimos aquí en la ciudad y cada año en vacaciones decembrinas hacemos una posada de la generación y se nos unen los que viven fuera”.

¿Cómo ve el plan de estudios del instituto hoy en día?

“Mi hijo forma parte de la familia Chapule y puedo ver que el aspecto educativo es mucho mejor, sobre todo en los idiomas y los nuevos esquemas que han adoptado de ciudades de primer mundo”.

José María Pablos Ritz

GENERACIÓN 30

¿Qué considera que fue lo más valioso que le dejó el Instituto?

“El compañerismo, ese círculo de amigos que hicimos que hasta la fecha seguimos con nuestra amistad. En el tema del trabajo y del esfuerzo, fue una escuela que nos exigió mucho, nos enseñó a afrontar la vida sin temerle a nada, una fortaleza  muy grande que le agradezco al instituto sus retos y enseñanzas, que hoy lo valoro más que nada porque me ayudan en el día a día de mi trabajo”.

¿Recuerda con cariño alguna anécdota de su época de estudiante?

“Son muchos años, lo primero que viene a mi mente son las excursiones que realizábamos, nos llevaban dos maestros, acampábamos en el Tambor o en Cosalá, era muy divertido, conocíamos el lado amigo de los maestros, hicimos muy buena relación con muchos docentes que hasta la fecha nos seguimos frecuentando”.

¿Son familia chapule?

“Si, mis dos hijos varones también estudian aquí y gracias a Dios les va muy bien. Mi papá también fue egresado del Instituto de las primeras generaciones… Muy orgullosos de ser familia Chapule”.

Manuel Díaz Echavarría

GENERACIÓN 33

¿Qué considera que fue lo más valioso que le dejó el Instituto?

“Principalmente creo que un grupo de amigos increíbles, compartimos prácticamente los mismos valores y aunado a esto las relaciones que me han abierto las puertas por el hecho de haber estudiado en el Instituto Chapultepec, son muy valiosas para mi vida y para los negocios.

“A donde llego y me encuentro exalumnos del Chapule me brindan su confianza nada más por ser egresado de este prestigiado Instituto, lo que me ha servido en mi desempeño como Notario Público”.

¿Recuerda con cariño alguna anécdota de su época de estudiante?

“Recuerdo mi primer día de escuela, me tocó con el profesor Alejandro, ahora Director en sede La Primavera. Ese día traía unos garbanzos de esos de pólvora y nos dijo que eran mágicos y poderosos, nos hizo un show, los aventó y todos ¡wow!, se robó nuestra atención y nuestro cariño, fue un maestro al que quisimos mucho, es increíble que aun me recuerde y me salude con afecto, es sorprendente que se acuerde de mí, si me dio clases en primero de primaria. Me queda claro que todos somos especiales para los maestros del Chapule, no somos un numerito, una matrícula, somos algo más que eso, se preparan día a día para nosotros y eso para mí es muy valioso”.

Su granito de arena

“Formamos un grupo de exalumnos para apoyar con becas a muchachos de nivel preparatoria que no tienen posibilidades de venir a este tipo de escuelas; consideramos que si más personas tienen acceso a esta educación vamos a lograr un mejor México.

“El requisito es que tengan personalidad de liderazgo, una buena familia, buen carácter y además desempeño académico, aunque no es esto último lo principal”.

 

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